| Autor: Desconocido. |
Cuán profundo el surco que nos divide la sombra. No es una línea, es una incertidumbre sin cuerpo. Lúgubre imagen de un caos denso y subyugante. Desespero cuando no puedo librarme de su nervadura. Soy presa de la más infame instancia, el anhelo imposible. Supe que me ahogaba cuando las manos dejaron de percibir el mundo. Mis ojos callaron y la boca se anudó por dentro. Moría y sollozaba irremediablemente.
Estaba al límite de mi templanza, de mi nueva templanza.
Y si todo se rompe no queda más que rehacerlo pero mejor que antes
es necesario no repetir crímenes, sólo disparos.
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